Usted está en : Portada : Comuna Jueves 25 de agosto de 2005

Trasladan dinosaurios desde comuna de Vilcún

Miden hasta seis metros

Jorge Martínez (a la derecha) el creador de estas simpáticas "bestias". A la izquierda, uno de sus ayudantes, y al centro e inconfundiblemente de verde, un Diplodocus adulto.

Desde esta semana, seis dinosaurios creados en el "laboratorio" de Jorge Martínez, en la comuna de Vilcún, están siendo llevados hasta la Octava Región, donde serán dejados en libertad en un parque a la orilla del lago Esmeralda, en Los Angeles.

La palabra Vilcún proviene de la voz mapuche "filcun" que significa "lagartija". Casi premonitoriamente, los antiguos habitantes indígenas de la zona vaticinaron que en este sector de La Araucanía -muchos años después- aquellos pequeños reptiles darían paso a dinosaurios de hasta seis metros de alto, creados en el mismo lugar, y que por sobrepoblación, debieran ser trasladados hasta otras latitudes.

No es una historia sobre científicos locos, ni el guión de la película Jurassic Park adaptado a nuestra región. Se trata de los dinosaurios de fibra de vidrio creados por Jorge Martínez, propietario del Water Slide Park, cuya pericia fue observada por empresarios de la Octava Región, quienes lo contactaron para que fabricara las versiones 2005 de estos prehistóricos habitantes terretres. En el Water Slide hay cuatro desde hace unos cinco años "y son la entretención preferida de los niños", dice su señora, Arletti Arriagada.

De los fabricados a pedido, cuatro ya emprendieron rumbo. Se fueron un Dipledocus, un Triceratops, un Tiranosaurus Rex y un Velociraptor. Eran réplicas "pequeñas" de 3,8 metros de alto por 5 de largo.

El envío de hoy, será un Dipledocus de 4,2 metros de alto y 11 metros de largo (cuyo costo es de 2 millones 800 mil pesos) y el lunes de la próxima semana, se irá un gigantesco Stegosaurus, de seis metros de alto (con un cuello enorme) y 16 metros de largo.

Estos verdosos especímenes, obviamente tienen precios dependiendo de su tamaño, los que varían desde los casi tres millones de pesos los más monumentales, hasta 470 mil pesos los más pequeños.

 

ARDUA LABOR

 

El trabajo no es menor. Un mes se demora Martínez en crear estas versiones, en un taller ubicado al costado del salón principal del Water Slide. Requiere de tres ayudantes.

Especializado en Australia en trabajos de fibra de vidrio, ha hecho desde alas de aviones de fumigación, hasta bandejas para fabricantes de queso. "Mis hijas me dijeron si podía hacerles dinosaurios, y este es el resultado", explicó. Están fabricados con estructuras metálicas, malla de cerco (que dan su forma), fibra de vidrio, y resinas utilizadas para darles colorido.

Cumplen distintas funciones, unos son sólo ornamentales, en tanto que los más grandes sirven de resbalines.

En suma, un producto original y -lo más importante- regional.

 

Por Nelson Zapata

Foto de Oscar Ravanal

 
Arriba | Volver
Opciones
Volver a la portada Volver a la portada
Enviar este artículo Enviar este artículo
Imprimir sólo texto Imprimir sólo texto