Usted está en : Portada : Espectáculos Domingo 4 de diciembre de 2005

Desde la adolescencia en la pintura

Por Guillermo Chávez

Hace cinco años que Enrique Pfeil se tomó profesionalmente en serio la pintura y no ha parado de exponer.

Con un temblor en las manos y sudando todo el cuerpo, el joven Pfeil puso fin al último trazo del dibujo al carboncillo tras permanecer varias horas retratando la figura humana de una hermosa modelo desnuda. Su profesor, el maestro Zoica, ex director de la Academia de Artes de Hamburgo, le sonrió satisfecho y dio su aprobación con una palmada en el hombro.

Hoy, Enrique Pfeil recuerda que fue su prueba más difícil durante el mes y medio que alcanzó a permanecer como alumno libre de la Academia de Bellas Artes de Viña del Mar. No cumplía aún los quince años, ya le había picado el bicho de la pintura y tenía muchos planes por delante.

Fue en esa epoca, a mediados de los 50, cuando la repentina muerte de su padre interrumpió todos los sueños y de la pintura pasó a tomar las riendas del negocio familiar, el "Almacén Eléctrico Pfeil" de calle Bulnes 853, en Temuco.

Luego siguieron otros deberes más prioritarios para no vivir a sobresaltos. Se graduó de Ingeniero Eléctrico en la Universidad Federico Santa María, de Valparaíso, y manejó con éxito durante 45 años el oficio paternal. Pero en todo ese tiempo no olvidó su secreto anhelo de volver un día a la pintura, ni se alejó del todo de ella. De hecho, entre las instalaciones eléctricas y con un cable a tierra, en los 60' asistió regularmente a la Academia de Bellas Artes de Temuco, entonces dirigido por la pintora Celia Leyton. Allí recibió valiosa orientación de pintores guías tales como Robles Acuña, Sebastián Ellena, Ricardo Anwandter, Arturo Gómez y René Bravo.

En una vieja camioneta, los fines de semana acostumbraba a echar arriba a cuánto pintor estuviese dispuesto a acompañarlo a trabajar en terreno. Arsenio Herrera, Alfredo Castillo y Helmut Lemp eran algunos de los participantes de esa cacería de paisajes.

Su preferencia por el figurativismo le afirmó la mano en las naturalezas muertas y el dibujo humano. Su técnica de siempre, el óleo, dio forma a sus primera obras serias y cuando se sintió algo seguro montó una primera exposición en la recordada Galería Flor Arte, ubicada en la planta baja del edificio Policentro, por allá en 1986.

 

PROFESIONAL

 

Hace cinco años que está dedicado profesionalmente a su pasión, y desde entonces no ha parado de exponer. Sólo este año ha participado en seis exposiciones, individuales y colectivas, en Temuco y la región.

En estos días se encuentra exponiendo su enésima muestra en la Galería de Arte de la Plaza Aníbal Pinto que sorprende por su evolución. Aquí es posible apreciar su afán de superarse y de crear su propio estilo, porque en el paisajismo no todo está dicho.

A Pfeil, como a todo buen apreciador de la naturaleza, le atraen los paisajes en terreno y es uno de los pocos que todavía se da el trabajo de llevarlos desde su lugar original hasta la tela.

Nuestro pintor es joven aún y ahora, cien por ciento dedicado a la pintura, se augura para él un reconocimiento nacional a corto plazo para deleite de los que aún valoran una arboleda en invierno, montañas de copihues, senderos con lluvia y nubarrones en el sur.

 
 
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