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Domingo 5 de octubre de 2008
La última luz de Arsenio Herrera
Tras innumerables entrevistas hablando del pintor y de su arte, hoy es hora de hablar del hombre y sus dolores.

guillermo chavez (tadeo luna)

"Estoy viviendo la etapa más difícil de mi vida, hermano. Es el cuadro que estoy pintando cada día y que no voy a terminar nunca, el más loco, el más romántico, la obra imposible y que probablemente quede inconclusa cuando ya no pueda levantar los brazos".

Tras esta última reflexión, el pintor Arsenio Herrera me despide en la puerta de su taller. Afuera llueve en las calles de Temuco y él no oculta que en sus ojos también está lloviendo.

La escalera, en lugar del ascensor, es un buen ejercicio para recorrer en cuatro pisos todo lo hablado aquella tarde.

Hace tres horas llegó este periodista para comentar las obras que el maestro mostrará en su próxima exposición, pero al final se despidió de él otro poeta. "Quiero que esta entrevista la escriba Tadeo Luna", fue lo primero que exigió.

EL HOMBRE

En 20 años de entrevistas, escribiendo siempre del pintor prolífico, de su arte, de sus logros, de sus sueños y ambiciones, es hora de hablar del hombre doliente, de sus fracasos, de sus penas, desvelos, desesperos, soledades, derrumbes y de cómo le ganó a la muerte hace dos años.

"¿Valdrá la pena recordarlo?", interrumpe.

Admito que no, sólo comentar cómo está desafiando a la parca nuevamente cuando tras un tercer infarto lo destazaron como a una res y lo condenaron a nunca más beber, fumar, ni vivir emociones cargadas con café. Justamente lo que hace.

"Es que más que una operación al corazón, hay otros tipos de desgracias que son harto más graves", aclara mientras sigue pintando febril.

Y es que a los 68 años se encontró con la pura soledad cuestionándolo a la cara, sin mujer, sin hijos, sin casa, sin cama, sin pertrechos.

"Estaba nadando en un mar con una tormenta perfecta, con críticas por todos lados. No sabía para dónde navegar ni donde orientar la proa de mi barco. Tan desorientado estaba hasta que sucedió el milagro y me encontré flotando en una tabla. Entonces me di cuenta de que no estaba muerto y respiré".