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Jueves 30 de julio de 2009
Aparece vocero de "Comando Trizano" y amenaza con "hacer volar" a dirigentes y lonkos indígenas
En Victoria, el supuesto reorganizador del grupo surgido el año 2002, es conocido por su obsesión a las armas.

guillermo Chávez

Mientras la policía investiga la reactivación del comando "Hernán Trizano" en la provincia de Malleco y la intendenta Nora Barrientos formula una denuncia ante la Fiscalía por la aparición de este grupo fascista, la comunidad victoriense no demoró en identificar al anónimo vocero del movimiento paramilitar.

Es un conocido vecino, obsesionado con las armas, que ya tuvo participación en hechos similares "y el único con una mentalidad capaz de hacer tales declaraciones", se dijo.

Tal expectación surgió ayer a raíz de una entrevista publicada por el diario local "Las Noticias de Victoria" a un integrante del comando "Hernán Trizano" anunciando la eliminación de los máximos dirigentes mapuches.

Es más, el vocero del grupo -que hasta hoy no registra ni se le atribuyen judicialmente actos violentos en la región- anunció que la organización anti mapuche ya está en condiciones de comenzar a actuar a partir de este lunes con una lista en mano que incluye nombres de conocidos werkenes, lonkos y dirigentes.

ENTREVISTA

La experiencia de entrevistar al extraño sujeto la vivió el periodista Richard Burdiles, editor del diario "Las Noticias", quien hace unos quince días recibió un correo solicitando un espacio para dar a conocer un comunicado del comando.

"Así llegó el día que apareció silenciosamente en nuestra casa, exigiendo la reserva absoluta de su identidad y no ser fotografiado", recuerda Burdiles. Incluso, se negó a que se le grabara la voz.

"Es que necesitamos un mínimo respaldo de lo que va a declarar, de lo contrario esto parecerá un juego", le sugirió.

"¡Yo no vengo a jugar!" respondió, soberbio, y extrajo una pistola automática de quince tiros con dos cargadores lista para usar, la que dejó sobre el escritorio.

Una vez que aceptó ser fotografiado de espaldas con temporizador, el sujeto comenzó anunciando que el comando Hernán Trizano había lanzado un llamado a sus bases para reorganizarse y desarmar el proceso de recuperación de tierras iniciado por las comunidades mapuches de Ercilla, específicamente Temucuicui y alrededores.

Anuncia articulación

De hecho, advirtió que a partir de este lunes 3 de agosto este comando armado "meterá sus manos en el asunto".

"El comando Hernán Trizano ha decidido reagruparse y entrar en funciones. Para eso cuenta con dinamita -para los que saben de este asunto, acotó- que utilizará con detonadores número ocho y mecha lenta, los cuales no dudamos ubicar en los cinturones de los señores Queipul, Ancalaf, Pilquiman para hacerlos volar de una vez y con ello daremos término al problema o conflicto mapuche".

A esta altura, la entrevista se tornaba tensa y Burdiles se excusó para ir al baño. De pasada, se cercioró que nadie más se encontraba en la calle ni a la entrada del diario acompañando al sujeto. Luego, a través de un citófono interno llamó a su jefe Gino Bustamante. "Véngase inmediatamente", le dijo y volvió con el entrevistado para preguntarle cuántos eran.

"Mire, somos muchos, pero no le puedo decir el número, nombres ni apellidos por razones obvias, pero le puedo indicar que tenemos comandos desde Temuco a todas las ciudades de la Novena Región, listos y prestos para actuar".

El tipo recalcó que desde la próxima semana, "los señores Cayul, Colihuinca, Huenchullán y doña Norma Pilquimán volarán por los aires a partir del uso de nuestros explosivos".

Al mencionar este último nombre, lo hizo apuntando severamente con el dedo un recorte de El Austral con una columna firmada por Norma Pilquimán.

"Está bueno que la corten con su proceder en contra de nuestros terrenos", señaló en tono desafiante.

"El próximo lunes, el comando Trizano hará sentir su fuerza, la cual hará eco en todo Chile", advirtió, a la vez que en otra de sus partes dejó ver su odio hacia la raza., sugiriendo al Gobierno que la solución final al conflicto estaría en crear una reservación indígena entre Perú y Bolivia. "Denles de comer y ropa, y se termina el problema…".

Al final, tal como llegó, se despidió y pidió que le dejaran solo, para luego desaparecer literalmente.