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Miércoles 27 de enero de 2010
Nuestra Gente

Jorge Flores Clerfeuille nació en Concepción.

- ¡Puuuu… hace una punta de años!

Tantos, que ya casi ni se acuerda de su origen y sólo sabe que con sus padres escaparon del terremoto de 1962 que los pilló en Valdivia.

- De esos años que estoy avencindado aquí en Temuco, donde hice la primaria, la secundaria y me hice profesional.

Comenta que después de vivir en Osorno y Valdivia, sus padres se establecieron aquí , "porque encontraron que Temuco era una ciudad democrática… ¿Qué cosa más rara".

En su juventud, Flores se desempeñó como contratista eléctrico y todos los grandes edificios pasaron por sus manos.

- Piqué tierra, abrí hoyos, tapé muros. Lo último que hice fueron las tuberías de la torre Caupolicán".

Después de eso compró un campito cerca de Chol Chol y se dedicó a la apicultura, por añadidura, porque consideró que además de criar algunos animales había que intentar con otra cosa.

Mala cosa. Por alguna razón que no explicó se trasladó a una casita de campo en Labranza. Quizá fue allí donde se puso reflexivo, algo más ermitaño, filósofo, y es en esa época en que se le comienza a ver frecuentando todas las galerías de arte, haciéndose amigo de poetas y pintores, compartiendo en los café y arreglando el mundo.

- Dejé pasar 25 años sin tomar un lápiz, hasta que retomé lo que había dejado pendiente. Claro que en todo este tiempo recorrí todos los rincones de la región, conocí gente y esa experiencia me permitió publicar mi primer libro de cuentos rurales".

Así nació "Historias y cuentos de La Frontera" por el observador silencioso de la vida…