Usted está en : Portada: Crónica
Sábado 17 de julio de 2010
Nueva Toltén, la ciudad que nació del dolor
Surgida tras el devastamiento de Toltén Viejo, hoy la comuna se proyecta como una ciudad con futuro y con todos los servicios básicos.

guillermo chavez

El maremoto del 22 de mayo de 1960 que hizo desaparecer a Toltén Viejo, dejó a los menos unos 90 muertos y que obligó a sus habitantes a escapar del lugar, dio origen a la reconstrucción, en medio de todo el dolor, a la hoy hermosa ciudad de Nueva Toltén.

Esto ocurrió hace 50 años exactos, a sólo 56 días del fatídico desastre que dejó a dos mil 500 habitantes sin casa y que tras mucho buscar un lugar apropiado levantaron la nueva ciudad.

La vecina Hilma Munro Nilson es una testigo y gestora de la fundación de Nueva Toltén que recuerda con precisión los detalles que dieron origen a la nueva ciudad, resistiéndose a la persistencia de algunos habitantes que querían permanecer allí.

"Tras la recogida de las aguas, entraban y salían las mareas y ya se hacía imposible seguir viviendo ahí, sin luz, sin agua ni donde enterrar a los muertos", cuenta.

MUNICIPIO

Curiosamente, el 21 de mayo de 1960 se había constituido el nuevo municipio, pero al día siguiente, destruido, desaparecido, Toltén era un pueblo acéfalo. "Las autoridades, más asustadas que nosotros mismos, se trasladaron a Villa Boldos, Hualpín y a otros lugares. Nadie sabía qué hacer. Alternativas había muchas, pero todas con su inconveniente".

La necesidad apremiaba a los vecinos y se hacía urgente una solución. Con las familias albergadas, toda la población dispersa, era necesario encontrar pronto un espacio.

En esta situación de desánimo había que levantar cabeza y se formó un comité de reconstrucción que rápidamente eligió el fundo Collico, a unos diez kilómetros más al interior. La seguridad que daba el sector es que hasta allí el maremoto no había llegado, está junto al camino que conduce a Pitrufquén y se encuentra flanqueado por los ríos Toltén y Los Boldos.

Además, no había necesidad de desalojar el fundo pues se encontraba desocupado y su dueño residía en Santiago. Todo fácil para su expropiación.

Hilma Munro recuerda que se solicitó al Presidente Jorge Alessandri su aprobación y éste envió de inmediato a los ministros Julio Phillipi y Ernesto Pinto Lagarrigue para fundar el pueblo ese mismo día.

"Fue una ceremonia sencilla, con no más de cinco vecinos presentes donde el alcalde firmó el acta de fundación junto a un añoso roble que aún permanece en la avenida principal".

Desde allí todo se hizo más fácil. La Corvi planificó el nuevo pueblo, aunque al repartirse las 32 hectáreas se hizo chico en seguida. Hoy la pequeña ciudad se empeña en extenderse para aumentar su población de tres mil habitantes.