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Miércoles 22 de septiembre de 2010
está en la lengua
Nuestra idiosincracia incluye crear verbos de los sustantivos, dar vida a nuevas palabras y otorgar otros distintos a las ya existentes.

EDUARDO HENRÍQUEZ ORMEÑO.

"Hola, ¿como's'tay? / Bien, ¿de dónde te conozco? / No me digai que no te acordai de mí / Mmm. Todavía no cacho bien, pero dame alguna pista más que sea/ Ay gallo, si soy amiga de la Fran, tu hermana poh. Estudiamos juntas en el colegio ¿cómo no te acordai de mí si yo me lo pasaba en tu casa? / Ah, claro, manzo condoro. Soy terrible de amermelao. Ahora sí que te caché. Oye, que's'tai linda. Pucha, toy medio corto de tiempo, pero te invito un café. Ah eso sí, tiene que ser al tiro / Ya poh, genial".

HABITUAL

Un diálogo como éste puede ser habitual y claro como el agua para nosotros los chilenos, pero si lo oyera un extranjero, de habla inglesa o castellana, definitivamente necesitaría un traductor para entenderlo y, de paso, a un hablante nativo para descifrar, en caso que sea necesario, aquello que se dice, pero que está dicho entre líneas en algunas frases de uso cotidiano dentro de este "único, grande y nuestro país de poetas".

PALABRAS INVENTADAS

Lo cierto es que los chilenos, aunque no somos la excepción en el mapa latinoamericano, somos buenos para inventar palabras, especialmente para crear verbos de los sustantivos y, sobre todo, somos expertos en otorgar nuevos significados a conceptos ya existentes.

Prueba de ello es que el diccionario de la Real Academia Española cada año se ve obligada a reconocer nuevas palabras provenientes de América entre sus páginas y los chilenismos, por supuesto, están incluidos.

En agosto recién pasado, la RAE incorporó casi 3 mil cambios a su publicación, y entre ellos introdujo y, a la vez, reconoció palabras de uso cotidiano en Chile que sólo con explicación en mano tienen sentido para quien no vive en estas tierras.

NUEVOS

Entre los chilenismos incorporados este año figuró "Amononar", que en buenas cuentas quiere decir "arreglar o arreglarse con esmero"; "Chanchullo", que quiere decir "manejo ilícito para conseguir un fin, y especialmente para lucrarse"; "Condoro", que se traduce como "Torpeza grave o vergonzosa". A estas tres se sumó también: "Lorear", "Sapear", "Olorosar" y "Cufifo".

Es tal el número de chilenismos y frases locales de uso diario que hace poquito fue lanzado un libro que muestra cómo hablamos los chilenos. Se trata del "Diccionario de Uso del Español de Chile (Duech), de MN Editorial, el cual reúne 10 mil términos académicos y populares.

Allí asoman palabras como Albornoz, Flaite, Guascazo, Huiña, Jote, Sicosear, Último, y conceptos como "Irse en collera" y "Zamba canuta".