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Jueves 23 de diciembre de 2010
Iglesias y templos a pincel y acuarela
La muestra, que se puede visitar de lunes a sábado, presenta construcciones representativas de distintas denominaciones.

eduardo henríquez ormeño.

Alfredo Castillo, el artista pintor de La Araucanía que este año salió de su tradicional formato para publicar su primer libro, "Temuco Huella Arquitectónica" (Ediciones Universidad de La Frontera y Origo Ediciones), volvió a la escena pública para presentar una nueva exposición a los espectadores de la Galería Municipal de Arte Plaza Aníbal Pinto.

Se trata de la muestra de "iglesias y templos de la Región", una serie de acuarelas que se inscribe dentro de su proyecto pictórico de rescate patrimonial arquitectónico de La Araucanía.

En esta oportunidad, Castillo invita al público de la sala de exposiciones más céntrica de Temuco a realizar un viaje por una suerte de ruta religiosa, a través de la cual es posible conocer las construcciones que representan a las principales denominaciones y credos que conviven en este territorio chileno conformado por herederos de colonos, criollos y "gente de la tierra".

En esta serie patrimonial el artista visual temuquense presenta construcciones emblemáticas de distintas comunas de la Región como el Santuario de Metrenco, Iglesia San Buenaventura de Angol, Iglesia San Pablo de Carahue, Iglesia Sagrado Corazón de Traiguén, Iglesia del Carmen de Lautaro, Primera Iglesia Metodista de Temuco, la Iglesia de Jesucristo de los Últimos Santos (Temuco), Catedral de Villarrica e Iglesia Anglicana de Temuco, por mencionar algunas.

Además del atractivo visual de sus acuarelas, llama la atención la soltura y el dominio que Castillo ha logrado dentro de una de las técnicas más exigentes de la pintura.

DIFíCIL, PERO FASCINANTE

Al respecto, el autor de esta muestra reconoce que la acuarela es una técnica complicada, pero que para él se ha convertido en un mar de posibilidades.

"Creo que está un poquito desprestigiada y la causa, creo yo, es que es muy difícil pintar con ella. No es por dármelas de maestro, pero, para mí, llegar a la acuarela para realizar las obras que pinto ahora me costó un mundo (...) Sin embargo, esta técnica ofrece experiencias fascinantes que vale la pena vivir".

A juicio de Castillo, lo más difícil de esta forma de expresión es el manejo del agua.

"Es todo un juego de equilibrio cuando uno trabaja una de estas obra", comentó el autor.

Don Alfredo sigue en lo suyo. Ayer fue un libro de pinturas. Hoy expone en el centro de Temuco y a futuro dice que tiene un proyecto entre manos del cual no quiere dar pistas ni hablar mucho hasta que consiga el financiamiento para, por fin, poner manos a la obra.