15/09/2003

Más y mejor uso en las praderas

Escribe Hardy Avilés

 

 

Gurú o no, la opinión de Les Sandles empezó a tener peso a nivel mundial

Tras el congreso de Alltech en Estados Unidos a mediados de 1999, su filosofía del Keep it Simple o el método KIS empezaron a prender.

Es que si bien la pradera parece ser el recurso más barato para el lechero, si su uso no es el correcto se puede encarecer imperceptiblemente hasta que la gestión deje de ser exitosa.

Este enfoque lo compartió con ganaderos chilenos que lo visitaron en Australia hace un par de años. Y aquí en el sur la idea también prendió.

Les Sandles visitó Chile nuevamente y compartió conceptos con muchos productores. En un día de campo en San Pablo, Provincia de Osorno, pudo confrontar visiones y enfoques con la pradera y la leche en la mira.

Campo Sureño conversó con Tomas Gehlen, agrónomo y gerente de Integra y Luis Barría, consultor técnico de Best Fed Chile, empresa dedicada a la asesoría predial y a la organización y asistencia técnica, quienes junto a Sandles entregaron una visión bien completa sobre la eficiencia en la actividad lechera. Como empresa, explicaron, manejan indicadores básicos de producción para poder ayudar a los lecheros a obtener sus metas buscadas.

Integra, Barría y Les Sandles formaron Best Fed Chile, asesorando a los predios que administra Integra. Esta firma maneja alrededor de 3700 vacas, las que junto a las de otros clientes, totalizan 12 mil vacas bajo asesoría del esquema Best Fed.

"Nosotros estamos convencidos que hoy no hay un sistema neozelandés, no hay un sistema chino, ni australiano ni chileno. El manejo y la nutrición de la vaca es igual en todas las condiciones y los principios son los mismos. El principio básico de manejo de la empresa es poner el foco en la rentabilidad, antes que en el estilo de vida. Estos principios de producción van desde que nace la ternera y nos vinieron a revolucionar como profesionales. Pasamos momentos duros y pensábamos que estábamos haciendo las cosas mal pero hoy nuestros clientes creen en estos principios", dice Gehlen.

"El manejo se ha simplificado. Usamos menos ingredientes en la alimentación, tenemos nuestros parámetros claros. Estos son lograr la mayor rentabilidad para nuestros clientes".

Al revisar lo que buscan, dice Gehlen, la gracia del esquema es que cada proceso está bien descrito. En crianza de terneros Holstein, se busca un peso ideal de 110 kilos de peso vivo al destete con 90 días; en el caso de la vaquilla, se busca que sea capaz de quedar -despues del parto- con un peso vivo de 550 kilos alrededor de los 24 meses. "En cierta forma, vamos moldeando a la vaquilla como nosotros queremos, con una ganancia de peso adecuada y un manejo durante todo el período de crianza. Buscamos una vaca que tenga una alta capacidad de consumo de materia seca, que es mayor cantidad de leche y, por ende es más rentable. Es una vaca grande, que queremos manejar con la mayor cantidad de pradera posible y con un rango de alrededor de 250-280 gramos de concentrado por litro y no más. El concentrado es una herramienta estratégica para manejar la pradera".

Lo mismo ocurre con los forrajes conservados como herramienta para manejar la pradera. La pradera es la herramienta y motor del sistema. Se busca alimentar a la vaca al 100% de su potencial, indistintamente del valor del precio de la leche, del clima y de las condiciones de mercado, porque mientras más leche produzca, siempre va a ser más barato que tenerlas subalimentadas.

Bajo este esquema, se ha producido un incremento desde el año 2001 a hoy de un promedio de 5.800 litros por hectárea a un promedio de 12 mil litros, con excepciones que hoy están en 25 mil litros por hectárea sin riego. El aumento promedio de la producción por vaca pasó de 5.800 a 8 mil litros. Bajo este concepto ya hay un campo en 10 mil litros, con uso de pradera y granos, además de otros en 9 mil litros. Son campos que han ido creciendo en alrededor de mil litros por vaca al año, lo que les ha hecho pasar en buena forma los años críticos.

Está claro que lo que se busca es rentabilidad con alta producción. Los clientes están satisfechos y, si bien se ha cometido errores, los números son azules. Hubo cambios bien drásticos, que al principio se pensaba que eran errores y luego les dieron la razón.

"Nos pasó al regatear precios cuando tenemos que acceder a la mejor fuente de alimento, en este caso de lupino y trigo, en que siempre estaba el cuestionamiento de buscar lo más barato. En veranos secos, se necesita dar lo que esté disponible, no importando el precio y eso la vaca te lo agradece. El sistema no pretende fundir a las vacas si no que trabajar con ellas y tener longevidad. Eso se ha ido demostrando con el crecimiento de los campos, con una mayor eficiencia en la crianza de vaquillas"

Los elementos son tener claro hacia dónde se quiere ir, mucho amor por lo que se hace y, sobre todo, no tener miedo a usar las mejores vacas y los mejores instrumentos que hayan disponibles.

"El principal elemento técnico es la actitud de la persona. Si realmente se quiere generar un cambio, es porque estás disconforme de lo que has hecho. Pienso que, con el cambio generacional, esto tiene que ocurrir.

Les Sandles habla de la regla del 80-20, en que el 20% de los productores obtiene el 80% de la rentabilidad y eso es muy parecido en Chile. El 86% de la leche es producido por el 12 a 14% de los productores.

"Veo al lechero del futuro con una actitud muy positiva, muy claro y haciendo cada vez las cosas con menos trabajo pero más efectivo.

El manejo del día a día en la pradera es fundamental para el lechero. Tiene que preocuparse que sea más barata, para que a través de ese aprendizaje la cosa mejore.

Si se relaja una o dos semanas el corte, la calidad baja. La conservación de forraje se justifica únicamente cuando es un excedente real. Es una herramienta para mejorar la pradera. "Ensilamos lo que las vacas no fueron capaces de comer porque estamos en el peak de la pradera o la carga animal es muy baja". Los años son variables.

Luis Barría dice que el pastoreo debe hacerse cuando la pradera logró una cobertura máxima de 2 mil a 2 mil 200 kilos materia seca por hectárea y dejar un residuo de mil 500 kilos por hectárea. La rotación debe ser adecuada para la época del año, con 14 días. Se pastorea el año redondo.

La fertilización de la pradera debe hacerse en función de lo que necesita. Hay un uso intenso de los purines, sin olvidar que, a mayor cantidad de vacas por hectárea, el input de concentrado es mayor, por lo que parte de los nutrientes van al suelo.

"El que deja de fertilizar y alimentar sus vacas no va a tener la posibilidad de cosechar más leche. Entras en problemas de reproducción y producción de pasto", recuerda. El año pasado, todos sus clientes salieron con números azules, a diferencia de lo que ocurre en el sector, en que falta leche, no hay vaquillas y menos pasto, porque no se fertilizó.

"Personalmente veo al lechero del futuro integrado verticalmente, no manejando él necesariamente el negocio, dejándolo manejar por gente que sabe, pero sí manteniendo el control. Que no pase lo que pasó en el pasado, en que se perdió la Coval, se perdió la Copalca y la Calo. Hoy están las herramientas para controlar la gestión de la empresa", dice Gehlen.

Están todas las herramientas. Para que esto se sustente en el tiempo tienen que haber un equilibrio sano entre empresas transnacionales y nacionales versus empresas integradas verticalmente por los productores. En Integra, agrega, entregan en Colun y en el caso del fundo Marafra, con Surlat.

 

 

 

La visión del especialista.

 

 

 

Les Sandles creció en una granja en Shepparton, Victoria (Australia) y fue a la universidad donde estudió ciencias agrarias e hizo posgrados en el desarrollo de las vaquillas y estudió aspectos como la relación entre condición corporal y nutrición. Este punto fue el que le fue importando y realizando y especializando.

Fundamentalmente, la producción lechera en Australia es de 4,5-5 mil litros por vaca, lo que ha estado así por 20 años. En su posgrado en Cornell (USA), vio que si bien las vacas eran muy similares, producían más. Ahí se hizo las preguntas.

También vio el ejemplo neozelandés, en que en teoría se usa muy bien la pradera, mientras que en Estados Unidos se mira mucho el potencial genético, pero se olvida la producción por hectárea.

Con todas estas inquietudes, fundó la empresa Best Fed. "La agricultura es una forma de vida. Pero con sacrificios. Si se coloca el modo de vida antes del negocio, nunca se tendrá un buen estándar de vida, porque el propósito del negocio es la ganancia. En todos los países es igual. Son 4 o 5 factores los que hacen la diferencia", dice al resumir su filosofía de trabajo.

En la leche, lo más importante son los litros por hectárea y entender la producción por cada hectárea del predio -por todas, no sólo por las que están en pastoreo- y determinar que eso impacta en el bolsillo. "Elementos clave para entenderlo son la producción por vaca y la carga animal. En Nueva Zelandia la leche representa el 50% de la energía que consume el animal y el resto es lo que requiere para vivir. Por incrementar la productividad de la vaca, un pequeño crecimiento en energía puede dar 2 veces más leche. 75% de la energía va a leche. La pregunta es ¿cuántas vacas debo ordeñar? El punto es definir la carga animal por hectáreas efectivas o por el hectareaje total".

Bajo su sistema se deja 1500 kilos de residuo, para cosechar más toneladas a la larga. En el fondo, sacar una tajada más delgada de la torta, pero mejor consumida y aprovechada.

Una mejor utilización de la pradera -esto es cosechar más toneladas por hectárea- mejora el margen de ingreso neto por hectárea, lo cual convence a muchos productores. "El mito que debemos romper es que la pradera es barata. No lo es. Tiene el costo del suelo, del fertilizante, semilla y muchos otros. Así, estimamos que el 60% de las operaciones se relacionan con el pasto". Con una mayor eficiencia de utilización, más toneladas por hectárea, se transforma en más barato. Ese pasto, con la carga animal por hectárea adecuada, genera más litros de leche por hectárea.

Por ejemplo en el predio Marafra (Los Lagos) se hizo mediciones a fines de los '80 en que se determinó que la eficiencia de utilización no superaba el 50%. "Dentro del contexto general, no era un mal manejo el que se hacía aquí", recuerdan.

Entonces, tuvo que convencer a los productores de incrementar su carga animal. Si mejora la calidad del pasto, las vacas consumen más y se obtiene más leche. La digestibilidad es calidad.

Otro problema es que cuando se pasa el momento de pastoreo, el pasto crece y por efecto de ensombrecimiento se debilita. Existe un área de equilibrio con plantas que aprovechen la luz solar y que trabajen en el área de más rápido crecimiento. Así, se deja más residuo, con un mayor área de índice foliar, que hace que el pasto se recupere más rápido y mejor.

Hay que asegurarse de no sobrepastorear, sostiene, ya que se debilita mucho la pradera. Al lograr el residuo de los 1500 y se aprovecha la tasa rápida de crecimiento para entrar con 2200 kilos, se elimina el alimento de calidad pobre y la vaca aumenta la capacidad de consumo de un pasto de mejor calidad, generando más pasto porque siempre se trabaja en el rango de más calidad.

El productor tiene miedo de quedarse sin pasto. "Los sistemas de administración siempre se aseguran de tener mucho pasto. O sea, tener para hoy, mañana y las próximas semanas. En este sistema, queremos tener suficiente pasto para mañana. Pasto siempre va a haber. El pasto no falta con buenas condiciones climáticas".

Alejandro Herbach, ingeniero agrónomo de Integra, dice que es mucho mejor negocio tener esos espacios que tener todo previsto para no tenerlos, porque se encarece. La condición número uno es tener cargas altas, porque si no es así, sobra pasto por todos lados. "Con una carga de 1,5 a 1,8 animales en una pradera buena, se arranca el pasto y esto es el peor negocio porque sube el FDN, baja la tasa de consumo del animal, baja la digestibilidad".

La última parte del sistema son los alimentos comprados, que lógicamente deben ser concentrados. Heno y grano son la fuente de alimentación. Cuando empeora la calidad de la pradera por algún ciclo, usa más grano que heno para balancear. El lechero no tiene que ver con miedo el uso de grano, acota. Con una buena fibra tendrá que usarlo como complemento pero al tener un buen pastoreo, las demandas no serán tan altas.

"A través de un manejo adecuado de pastoreo -dice Barría- se logra incrementar la densidad de nutrientes y tras eso se muy posteriormente se usa el suplemento para balancear lo que la pradera no es capaz de entregar" La parte peligrosa del sistema es cuando se compra más alimento del que debo y se incrementan los costos".

La curva óptima está cuando el pasto está en un 33% de FDN, combinado con un buen concentrado. "Lo que es interesante es que en promedio los sistemas comparativos en Australia andan en 9 ton de materia seca utilizada, con un consumo promedio de 3 ton por vaca (3 vacas por hectárea) con lo que se logra 8 mil 500 litros de leche por vaca, con un uso promedio de 280 gramos de concentrado por litro para llegar a 25 mil litros de leche por hectárea. El seminario de Cooprinsem entregó y determinó que en Chile la situación es muy similar, aunque con 2.8 vacas por hectárea.

Los datos de la X Región son muy similares a los australianos. La tecnología debe ir apuntando a 8 mil litros por vaca, 2.5 vacas por hectárea, 7 toneladas de materia seca y 250 gramos de concentrado por litro. Esto es lo que están haciendo para lograr una buena administración.

"En Chile se puede ganar dinero. El año pasado hubo gente que lo hizo. Espero que el principal mensaje es que si no tienen el resultado que buscan, cambien algo. Si siempre hacen lo que creen, si no estan contentos con su nivel de ganancias, la pregunta fundamental es como hacer que consuman más pasto. Cuando están sacando leche, cómo puedo obtener más producción. No hay respuestas, sólo oportunidades. Hay que hacer las cosas simples".