22/09/2003

Cebada para producción de leche: alimento completo

Oriella Romero y Sergio Hazard, investigadores de Carillanca.

Hardy Avilés A.

 

 

Oriella Romero y Sergio Hazard, ambos investigadores de Inia Carillanca, contaron que el uso de cebada forrajera en producción de leche en bovinos ha ido creciendo y es eso lo que ha ayudado a continuar investigando.

En el año 2000, gracias a la presentación de un proyecto de Inia Carillanca al FIA se logró financiar el proyecto "Evaluación de variedades de cebada forrajera introducidas a Chile para su uso en alimentación de ganado vacuno".

El proyecto se desarrolló básicamente en tres regiones: Metropolitana, donde se está trabajando bajo la modalidad de pastoreo; en la IX Región, en Inia Carillanca; y, en la X Región, en el predio de un productor. Para divulgarlo hubo días de campo en Temuco y en Llanquihue, donde se demostró el interés de los agricultores por usar la cebada.

La idea era probar variedades extranjeras y comprobar las nacionales, que no son para forraje sino para producción de cerveza. Para eso se buscó las mejores variedades forrajeras en Canadá. Se trata de la CDC Earl, Seebe, Tukwa y Duke, las que se probó en comparación con Alteza y Acuario junto a otras 2 líneas. Se demostró que las variedades malteras chilenas son similares en rendimientos, con 12 a 15 toneladas de materia seca por hectárea.

La primera evaluación consistió básicamente en probar las variedades respecto a qué ocurría en lo agronómico. "Canadá es un país que tiene un período de crecimiento bastante corto porque tiene un período con nieve y un ciclo de crecimiento de no más allá de 180 días, así que las variedades son de alto potencial y la cebada es como la base para la producción animal. Allá es entregada como ensilaje y como pastoreo, en que se deja que la cebada comience a emitir grano, venga la nieve y la cubra", relata Romero.

La cebada cumple el rol de ser un forraje suplementario alternativo al maíz para un período crítico, que es el invierno. En ese período, las tasas están con tasas de crecimiento bastante bajas y la demanda de los animales es bastante baja a través del tiempo, en que se necesita un forraje que produzca gran volumen en un corto tiempo, que es la característica de la cebada que los diferencia de otros cereales de grano pequeño como la avena y el triticale.

Otra característica que lo hace interesante para la producción de leche es el alto contenido energético de la cebada. "Lo importante para esta región y para la zona sur en general es que es una especie adaptada a las condiciones climáticas de la zona sur, además que la maquinaria que existe en el predio está adecuada para la siembra de cereales. En el caso del maíz, hay que contratar equipos de Los Angeles o de la zona central, lo que tiene un costo alto y un riesgo mayor. Normalmente, las producciones de materia seca en maíz han llegado a 16-17 mil kilos.

En el caso de la cebada, en las evaluaciones de las variedades se ha llegado a producciones de entre 12 a 15 mil kilos de materia seca. Durante los últimos 2 años esto ha ocurrido. Esta producción se obtiene entre 113 a 120 días, diferencia que ejerce la variedad. "Normalmente la conservación de forraje en la zona sur se realiza entre octubre y noviembre, mientras que la siembra se realiza entre agosto y octubre en Llanquihue. Se podrá cosechar luego de la realización del ensilaje de praderas sin problemas".

El estudio demostró que las variedades malteras chilenas son similares en rendimientos. Se ha llegado a producciones de entre 12 a 15 mil kilos de materia seca por hectárea.

 

 

Otro punto que se evaluó en la producción de materia seca fue el momento de corte, que está relacionado con la calidad. En vacas lecheras se determinó que la época de corte más adecuada es cuando la cebada está en estado lechoso-harinoso, que no dura más allá de 5-7 días. Esto es en los primeros días de enero.

 

 

Cuestión de costos

 

 

Según Oriella Romero, la forma más fácil que los agricultores se convenzan del uso de este recurso está en el costo de la materia seca. Según el estudio de costos hecho por Inia Carillanca, el costo de materia seca como ensilaje -desde siembra a silo- es inferior en alrededor de un 38% al del maíz.

Por otro lado, el período de crecimiento, que va desde octubre a marzo, coincide con un período en que hay mayor peligro de heladas, además de una demanda más alta de agua. "No quiero descartar que el maíz no se ocupe. Hay áreas en que se podría hacer, pero el riesgo es bastante alto. Por eso es importante que en áreas que sean con pluviometrías bastante escasas en el período de octubre en adelante y no debiera pasar la época de siembra más allá de agosto. Necesita alrededor de 400 a 450 milímetros de agua durante el período se siembra a cosecha".

Maíz y cebada son ensilajes de tipo energético. Los niveles de proteína no son muy altos. En calidad, según Romero, el estado óptimo es el de bota. Su nivel de proteína puede alcanzar a 18-20% y valores de energía de 2.8. Pero, en cantidad, está casi la mitad de la materia seca que se producirá al final del cultivo (poco más de 6 kilos).

El óptimo está cuando la calidad de proteína va bajando y la materia seca por hectárea va subiendo. Esto es muy parecido al maíz, en que la proteína de la ración surge de otro recurso.

 

 

 

Los ensayos

 

 

Este proyecto tiene 2 ensayos. Uno, con la variedad Acuario, en la que se quería ver hasta que punto la cebada podía reemplazar al maíz. En esta experiencia se buscó 4 grupos de animales. El primero fue alimentado en un 100% con maíz; el segundo, con un 66% de maíz y un 33% de cebada; el tercero, 33% de maíz y el 66% de cebada; y, el último, con un 100% de cebada.

"Lo que ocurrió -dice Hazard- fue que la producción de leche no varió en los 4 grupos, como tampoco variaron los componentes de la leche, vale decir materia grasa, sólidos totales y lactosa. Esto implica que la cebada puede reemplazar perfectamente al ensilaje de maíz. Cuando uno hace estos ensayos puede esperar algunas cosas que pueden suceder como el consumo, en que algunos agricultores tenían dudas por la presencia de barbas en la cebada. Esto no ocurre y se refleja en consumos bastante buenos, lo que se tradujo en alta producción de leche. Por ejemplo, con 100% de cebada, se produjo 24 litros; con 100 de maíz, 24,1 litros. Uno pudiera esperar que, si un ensilaje no fuera bueno, el animal tuviera que echar mano a sus reservas corporales para poder funcionar. También medimos condición corporal y tampoco se ve una caída".

El punto de doble cultivo combinando avena y cebada ayuda a usar bien el suelo y a obtener más de 20 toneladas de materia seca por hectárea.

Hubo un estudio en el que se calculó lo que significa la materia seca de maíz, versus la materia seca de ensilaje de cebada. En maíz, el costo fue de alrededor de 650 mil pesos, mientras que el de cebada fue de alrededor de 390 mil pesos. A igual nivel de producciones, el costo de materia seca en maíz fue de alrededor de 35 a 50 pesos por kilo, mientras en cebada es de cerca de 23 pesos.

La cebada tiene un alto contenido energético, característica que la hace ideal para la producción de leche.

Al hacer un cálculo del costo de ración, con 100% de ensilaje de maíz, costaba 1405 pesos diarios; con 100% de cebada, era de 1264 pesos diarios. Si esto se lleva a costos por concepto de alimentación por litro de leche, con maíz cuesta 58,3 pesos por litro y con cebada cuesta 53 pesos. Este 10% es bien importante.

"En el ensayo estamos trabajando con un nivel relativamente alto de concentrado, lo cual encarece un poco el sistema. Pero tratamos de repetir la experiencia en Llanquihue bajo la experiencia de un productor, no con vacas de 25 litros, sino que con 16 a 17 litros de leche, que se manejan de otra forma y la mayor parte en pastoreo y soiling. Hay que reiterar que estos ensilajes son para cubrir períodos deficitarios, por que lo más barato siempre va a ser la pradera, en que en una pradera permanente de 5 años, sale como a 11 pesos el kilo de materia seca, lo cual es un tercio de lo que cuesta la otra. Sin embargo, muchas veces eso no es suficiente".

Al evaluar los costos de producción, recuerda que se le entregó a las vacas 2 kilos de concentrado, lo que coincidió con un costo por litro de leche sólo por alimentación de 32 pesos.

El productor de Llanquihue (donde se hizo el ensayo), Gert Werner, sostuvo que el maíz no es la opción que le conviene como ganadero pero sí la cebada.

Los productores están contentos por el aspecto de la disminución de costos.

 

 

Secretos del manejo

 

 

Hay factores importantes a considerar. El grano de cebada tiene gran cantidad de almidón, mucho más que la avena, por lo que el ensilaje debe ser hecho en forma rápida.

Otro punto importante es el momento de corte, de manera que no se les pase les mano en contenido de materia seca. Sobre 35% habrá problemas de compactación, por lo que lo importante es que se comience en estado lechoso y se calcule cuánto se van a demorar. Depende de la cantidad de hectáreas, podrían usar variedades distintas o diferenciar la época de siembras.

Es importante planificar cuántas hectáreas son capaces de cosechar, programándose muy bien. Elegir maquinaria bien, idealmente una cosechadora que pique bien. Si no es así, se puede usar la chopper, pero en un muy buen estado, con cuchillos bien afilados, adelantando el proceso. Si se cosecha en un estado de grano duro, la cebada se desgranará y caerá, lo cual empobrecerá el valor energético del ensilaje, aumentará la compactación y la fermentación no será optima. A la vez, si queda mal sellado, puede haber ataque de roedores.

En el suministro, si está bien picado, no habrá rechazo del ensilaje de parte del ganado. Otro punto está en hacer bien las dietas, balanceándolas y darle la proteína que se requiere en el momento necesario.