26/04/2004

Clave para fomentar el conocimiento

Hardy Avilés A.

 

 

 

Es investigación que dará que hablar. Eso es lo que plantea la rectora del Instituto Profesional Agrario Adolfo Matthei, Andrea Mora, al evaluar las tesis de grado que presentaron sus egresados en el 2003 y 2004.

La académica de esta casa de estudios osornina reiteró que estas investigaciones de sus alumnos son, sobre todo, muy pertinentes e interesantes en el contexto de la realidad agrícola local.

"Nos da mucho orgullo que parte de las investigaciones que aquí se desarrollan llegan a buen logro, porque se ejecutan y se realizan en forma comercial y productiva".

La encargada de investigación de la Adolfo Matthei, María Elena Wittke, dijo que aspectos como el estudio de frutales es muy interesante en la provincia de Osorno. "Hemos trabajado bastante con los arándanos, con tesis que plantean sistemas de podas, como la poda de verano, cuyos resultados ya los tendremos pronto. En flores, vimos la producción de liliums, flores para corte".

La evaluación de los cerezos para Osorno fue auspiciosa. Hay variedades con buenas posibilidades como Octavia y Regina, con producciones que podrían ser exportables. Hay agricultores interesados pero el inconveniente radica en que no existe la oferta de plantas requeridas como para partir en grande. Se espera que de uno a dos años más este tema surja.

 

 

Estudio de la raza Boer

 

 

 

Uno de los resultados que dejó llenos de orgullo a profesores y alumnos está en la evaluación del potencial de la raza caprina Boer en la zona sur. Junto a esta investigación está el estudio de la disminución de la incidencia de la brucelosis bovina en las ferias de la X Región, información que sistematizada será de mucha utilidad.

El alumno Francisco Murillo desarrolló el estudio de la raza Boer para obtener su título de ingeniero en ejecución en agronegocios. Como para salir de los temas tradicionales de carne y leche bovina, Murillo quiso buscar un área innovadora, sobre todo porque ya había desarrollado una crianza caprina en La Unión.

La raza Boer ya existe en Lonquimay. Llegó introducida desde Sudáfrica y sus características cárnicas son sobresalientes, aparte que es muy magra y de buen sabor. "Con esa intención se introdujo en Lonquimay, con el apoyo de diversas instituciones como Inia Carillanca. Es un tema nuevo, pero en la X Región no se la conoce".

Con la intención de masificarla y difundirla en la Región de Los Lagos, donde existen zonas con potencial de producción caprino, el tesista quiso demostrar que, si bien no es una zona como Lonquimay que tiene más de 60 mil cabezas de caprinos, es posible aprovechar el mejoramiento genético con la raza Boer y hacer hibridaje con las cabras de la zona.

"La ventaja de las cabras es que esta carne es muy superior a otras, en que el cabrito es muy apetecido a fines de año por lo liviano que es. Conozco el mercado y sé que al ofrecer un mejor producto -cabrito mejorado- con buenas características cárnicas le va a ir bien. La idea es masificar la carne de cabra en la zona, asociarse como lo han hecho en Lonquimay, traer reproductores".

El proyecto de introducirla está en marcha. Vio los resultados en la Precordillera de La Araucanía y quedó muy motivado. En la zona no existe una cultura caprina, pero en la carretera a la costa osornina hay muchas condiciones, más que en el Valle Central, eminentemente lechero.

"El invierno es mucho más favorable que en Lonquimay, allá estamos hablando de 3 metros de nieve en invierno. Todo es más suave, lo que permitiría una explotación prácticamente anual. Las cabras tienen un ciclo gestal de 5 meses lo que permitiría, según el manejo, obtener casi 2 partos en el año, lo que es una ventaja sobre Lonquimay, que sólo tienen un parto al año".

Hoy es una opción para pequeños agricultores, acota Murillo, porque no es una zona caprina. Agricultores medianos a grandes, dice, es más complicado porque es un rubro que no ha sido explotado.

¿Por qué no aprovechar lo que se hizo con el Cordero Magallánico?. Queda mucho, dice, pero puede que no esté lejano el día en que el asado de chivo Boer osornino sea parte de la oferta de la zona. El desafío es asociarse.

El potencial productivo es alto. El rendimiento y la precocidad de la raza, sumados a inviernos más benignos y muy buenas praderas, pueden ser un resumen bien auspicioso, además de la cercanía a los centros de consumo.