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Revitalizar lo criollo
 María Elena Wittke planteó que este rubro tiene perspectivas interesantes, sobre todo por el sabor y aclimatación de estas manzanas. |
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Escribe Hardy Avilés El vivero de árboles frutales del Instituto Adolfo Matthei tiene varios años de funcionamiento, en que uno de los rubros en que más se ha desarrollado investigación es la manzana. Hoy existen sobre las variedades agridulces introducidas hace relativamente poco como la Braeburn y la Jonagold, como también una muestra interesante y representativa de algunas criollas, ya aclimatadas a la zona sur. Todo esto es posible apreciarlo en el vivero ubicado en Osorno en este tradicional instituto. "Se ha hecho una nueva propagación con nuevos portainjertos. En este caso estamos usando además del franco, el portainjerto mm106, que tiene características un poco más enanizantes, lo que nos da una planta con una conformación bastante más baja que la que da el patrón franco, lo que ayuda a tener una mata de árbol más accesible a la cosecha a mano, sin tener que encaramarse a una escalera y mucho más fácil de manejar", dice la encargada del vivero, María Elena Wittke. VARIEDADES "Cabeza de niño", reineta, limona y Graffensteiner son parte de las variedades introducidas en la zona hace muchas décadas, principalmente por los colonos alemanes. Desde siempre han sido parte de los postres sureños en el otoño y, por qué no decirlo, también han aportado a la obtención de la deliciosa chicha de manzana. Además, antes del desarrollo de la atmósfera controlada y el acceso masivo a frutas de la zona central, muchas manzanas se caracterizaban por la larga vida poscosecha más conocida por las abuelas como "guarda". El punto es que estos árboles florecieron, dieron fruto y fueron cosechados por décadas en las quintas. Demostraron con creces su aclimatación, pero también fueron quedando un poco atrás. Es por eso que la Matthei los está investigando y mejorando. En el vivero hay variedades como la Graffenstein, Tosca, Reineta Champaña, entre otras. "La idea es reproducir las manzanas que se dan bien en la zona y que la gente tiene un consumo casero, pero que es de variedades aclimatadas y de buena producción. Ahí está la gama de las limonas y manzanas más antiguas como la Candelaria. Queremos tratar de conseguir púas de huertos antiguos rústicos con manzanas de guarda y tratar de prepararlos para su uso más masivo". Para el mercado interno Como especialista, la académica dice que la manzana posee una cabida importante en el mercado interno. Para la exportación, explica, surge el problema del control de la venturia, que es caro. Por eso es posible pensar en el mercado interno, sobre todo sus características de acidez, olor y sabor. Si se realiza el manejo, perfectamente podrían tener más cabida en las mesas nacionales. "Hay que mirar las variedades criollas e insistir en ellas, porque están aclimatadas y que tienen producciones importantes. Incluso se obtiene calidad en huertos semiabandonados". |