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Gana el productor, gana la industria
 Joe Ament. |
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Escribe Hardy Avilés Es una herramienta que se consolida. Los Programas de Desarrollo de Proveedores son un punto de encuentro y mejoramiento concreto entre los productores y la industria. Este instrumento lo impulsa la Corfo desde hace varios años y el resultado es apreciable. Esto lo comprobamos en Osorno con una conversación con Heriberto Opitz, gerente regional Codesser; Claudia Huber, ejecutiva fomento Codesser; y, con Héctor Beltrán, ejecutivo fomento dirección regional Corfo. Cuando el productor ingresa a un PDP, se afianza su relación con la industria. La empresa demandante, explican, al entrar en una alianza con el productor empieza a tener la materia prima para la industria que él quiere, bajo las condiciones y calidad que necesita. En el caso de los PDP lecheros, se está trabajando principalmente en 3 temas: uno, que es el tema de la calidad; mejorar la relación invierno-verano y la empresarización a través de la gestión. Según Claudia Huber, desde el punto de vista de las empresas, ha cobrado importancia el tema de la lealtad de los proveedores. ¿Para qué me sirve? Como empresario agrícola, estar en un PDP lo ayuda a acceder a la tecnología sin problemas. En el caso de Simplot, empresa que ahora se llama Unisur, la firma posee productores que están sobre las 100 toneladas de papa por hectárea, mientas que el promedio es de 55 toneladas. Existe una mayor seguridad en el mercado, por la interacción que existe con la planta. Se genera lealtad y confianza con la planta, ya que se puede conversar directamente. En la X Región, dice Beltrán, el instrumento de fomento ha andado muy bien. Antes de eso, "el beneficio primordial para los empresarios es que tienen acceso a tecnologías nuevas, a sistemas productivos nuevos y casi a cero costo, porque éste lo asumen las empresas demandantes. El esfuerzo de ir incorporando tecnología es de los productores pero el financiero es de la empresa demandante junto con la Corfo y sus agentes operadores". El impacto en la región es grande: en la Región de Los Lagos hay 22 PDP, con cerca de mil agricultores trabajando en ellos, en que los rubros más importantes son el lechero, cárnico y forestal.  Rudy Gebauer, Jaime Ríos y Claudia Huber. |
Los logros han sido muchos. En la leche, el PDP Cafra, esta planta aumentó la recepción con su grupo de productores en más de un millón de litros; en el caso de Chilolac, igual cosa, con aumentos de calidad, cantidad y estacionalidad en la leche. Eso está motivando a que esta planta chilota esté planificando el programa "Chiloé, Isla Lechera", a través del acompañamiento de Corfo y sus agentes operadores, con miras a copar el 100% de la capacidad de la planta, esto es, 60 a 70 millones de litros anuales, mientras que hoy sólo alcanza la mitad. "También se ha ido eliminando la tensión entre la planta y los proveedores por el factor precio. Esto ha sido clave en los PDP. La calidad de la leche también va de la mano, junto a la estacionalidad", dice Opitz. Los PDP son el punto de inicio. Tras hacerlo, el tema va fortaleciendo el uso de otros instrumentos. Al comenzar, se hace un diagnóstico, el que es muy decidor para conocer las falencias y ver sus soluciones. "En los PDP de carnes, de los que hay 5 en la región, estamos trabajando fuerte en el tema Buenas Prácticas Ganaderas y Pabco, pero al mismo tiempo mejorando el tema productivo, en que tenemos que producir la mayor de kilos por hectárea para ser competitivos", explica Beltrán. Lo Valledor, Ganasur y Frima son experiencias exitosas. El tema va más allá de lo agrícola. En el caso de una empresa constructora, ésta tenía un rechazo de un 40 al 50% de las terminaciones de la vivienda, lo cual era muy caro. Lo revisaron con sus proveedores de servicios y esos reclamos bajaron al 15%, lo que tuvo un buen impacto económico. "Los productores tienen que creer en las empresas. Estas los necesitan y ellos necesitan a la industria. Los beneficios son compartidos y, mientras mejor materia prima le llega, mejor le va al productor".  Heriberto Opitz. |
Las papas Calidad, producción y la confianza en la agroindustria son los motores de este grupo de agricultores. Ubicada en Llanquihue, Unisur es una empresa elaboradora de puré de papas deshidratado y papas pre-fritas, la cual pertenece a capitales norteamericanos que compraron a Nestlé sus operaciones en este rubro a nivel mundial. Esta empresa también está en el programa TodoChile. Hoy pertenece a un norteamericano, quien la adquirió recientemente. A través del PDP, lo que pretende la empresa es derivar la mayor cantidad de hectáreas de superficie a papas de variedades industriales, donde también entra la producción de papas prefritas, que requieren una calidad especial: variedad larga, color bastante claro. El proyecto ha recogido la motivación de los productores por aprender y ser más eficientes y contribuyendo al perfeccionamiento del rubro. Agricultores y proveedores se han unido para avanzar con sinergia. La exportación es uno de los objetivos de esta planta, que a través de la calidad cumple con sus requisitos. Hoy la firma se orienta mayoritariamente a buscar mercados como el japonés, que requiere variedades blancas y un puré más blanco. Chepody y Ranger Ruset, además de Yagana, son parte de las variedades. Con el objeto de disminuir la capacidad ociosa de la planta han ido incorporando distintos elementos. En Llanquihue construyeron una bodega para 6 mil 500 toneladas, climatizada y con la cual es posible alargar la vida pos-cosecha, pero falta almacenamiento de calidad. Es por eso que los productores también fueron invitados a sumarse y construir bodegas que les permitan manejar la papa en las mejores condiciones, obteniendo uniformidad en el producto. Los efectos La relación de permanencia de los productores también mejorará. En la agricultura de contrato hay una visión de largo plazo, lo que se aprecia en que existe fidelidad de parte de estos agricultores. Actualmente son 40 proveedores, quienes suman cerca de 600 hectáreas de papa. La planta requiere 1200 hectáreas de papa, sembradas y manejadas en forma óptima. "Este año los rendimientos mejoraron ostensiblemente. La calidad de la papa que está saliendo es mucho mejor, a pesar que se han incorporado con el escollo que no hubo riego. El tamaño del tubérculo fue mucho mejor, por lo cual pueden incorporar un mayor porcentaje a papa prefrita, por el que se les paga un bono".  Héctor Beltrán. |
Hoy la decisión es que todos los productores incorporen riego, porque se dieron cuenta que la producción y calidad aumenta. Esto es un cambio importante para el sur. El tema de la papa temprana igual importa. El paquete tecnológico que se está integrando en el PDP es acorde las necesidades reales de la industria. Por eso, la innovación en los productores crece. "Se está introduciendo variedades industriales desde Estados Unidos, las cuales va a producir Inia", dice. Lo interesante es que se está avanzando a la profesionalización del rubro de la papa. Se incluye la filosofía de hacer los manejos en el momento correcto y la inclusión de las buenas prácticas agrícolas. Jaime Ríos, coordinador del PDP Unisur y gerente agrícola de la firma, contó que lo que se busca es estandarizar el producto como materia prima, para luego obtener un producto terminado de buena calidad, tanto para el mercado interno como la exportación. "Nuestros clientes piden calidad", resume. Antes del PDP, eran muchos los proveedores y mucha la diversidad. El punto es que como empresa deben estandarizar calidad para ser eficientes. Eso requiere un cambio de mentalidad en el manejo. "En el cultivo hay 2 cosas fundamentales. Uno, es el rendimiento, que es muy importante para la agroindustria, que en la zona requiere el riego. Nuestros productores lo han entendido y vemos que el rendimiento promedio nacional es de 18 toneladas por hectárea, mientras que el de nuestros agricultores es de 45 a 50 toneladas. Se nota un cambio grande y este año han habido productores que han empleado muy bien el riego, con lo que hemos llegado a 100 toneladas por hectárea. Para nosotros eso es un logro". Un punto interesante es que esos productores venían del cultivo de la remolacha, por lo que trabajan con un enfoque agroindustrial: hacer las cosas bien, a tiempo y con agua. Entre ellos destacó Germán Santa Cruz y Alejandro Montecinos. Como filosofía, dice, el negocio entre los productores y la agroindustria no termina con la venta de las papas y el pago. "Termina una vez que se paga las papas, se obtiene un producto de buena calidad y se exporta a mercados de buen precio", resume. El norte de la empresa es vender papas de buena calidad. Venden puré de papas a Japón y a Brasil, además de papas pre-fritas a Chile, Perú y Bolivia. . La importancia del manejo Recordó que la forma de competir contra los TLC es hacerlo con calidad. El sur de Chile es una zona privilegiada para el cultivo de la papa. En sus productores están difundiendo un paquete tecnológico que incluye información sobre el manejo hasta la cosecha con miras a la agroindustria. Esto requiere pensar en el tamaño y el largo de la papa, lo que requiere aumentar la separación entre las hileras. "Normalmente en Chile se siembra a 75 centímetros de separación entre hileras, por lo tanto, para lograr papas más grandes, vamos a tener que aumentar a 85 o 90 cm entre hilera". Mejorar las aporcas también es necesario para evitar el verdeo de las papas. El transporte a granel también se establecerá, evitando el saco. El bodegaje modular será una de las herramientas que se usará. La cosecha debe ser mecanizada, pero hay que regularlas muy bien para que se evite el golpe. Ideal que la papa entre con tierra a la máquina, aunque haya que regar antes el potrero. "Compramos el 12% de las papas de esta región. Somos estratégicos en la zona, por lo que espero que crezcamos y continuemos. El PDP nos ayudó a organizarnos y a tener metas claras con los productores, en forma sistemática y el apoyo de Codesser. Nuestro sueño es que los productores tengan riego y lo hagan bien, llegando a unas 2 mil hectáreas o 80 mil toneladas, mientras que hoy estamos en la mitad". Opiniones El agricultor Rudy Gebauer, productor de Loncotoro, sostuvo que ha trabajado toda la vida en el rubro y actualmente siembra 60 hectáreas con papa. "Creo en la agricultura de contrato. Lo bueno es que, en la medida que la empresa anda bien, los agricultores también lo hacen". El productor debe mecanizarse, reconoce, aparte que dentro del PDP valora las asesorías por lo que se va aprendiendo. A su vez, el gerente general de Unisur, Joe Ament, dijo que el futuro de la papa en Chile es realmente grande. "Las papas chilenas son excelentes en esta región. La industria no puede continuar creciendo con la dificultad de la competencia. La planta es pequeña y es difícil ser eficiente en los costos pero hemos sido exitosos y esperamos seguir siéndolo". El hecho de trabajar en un PDP, dice, contribuye a generar una buena relación con los productores, con buena y amistosa interacción. Siente que es un buen ejemplo para otras industrias, ya que en el caso de Unisur, aprecian que los "paperos" sean muy receptivos a nuevas ideas y que las prueben, aprendizaje que ayuda a cosechar buenos productos y de mayor calidad. |