31/05/2003

Código Sanitario

El artículo 41 del Código Sanitario expresa en sus dos primeros incisos: "Para las personas que se dedican al comercio sexual, se llevará una estadística sanitaria, no permitiéndose su agrupación en prostíbulos cerrados o casas de tolerancia".

"La vigilancia del cumplimiento de este artículo corresponderá a las prefecturas de Carabineros, las que deberán ordenar y llevar a efecto la clausura de los locales en que funcionan dichos prostíbulos, sin perjuicio de las sanciones que imponga el Servicio Nacional de Salud". Se puede interpretar que la disposición legal precedente hace lícito el comercio sexual, eso sí, en forma individual, toda vez que el derecho a la libertad individual es un principio básico en nuestro ordenamiento jurídico, en el que se incluye la libertad sexual.

Significa esto, que está permitido el comercio sexual desarrollado en forma individual pudiendo, por lo tanto, ser ofrecido por cualquier medio siempre que no atente contra la moral, buenas costumbres o el orden público, como cualquier actividad económica. Cabe señalar que el código sanitario en su artículo 39 señala que: "Un reglamento establecerá la forma y las condiciones en que se podrá examinar, obligar a tratarse o internar para su curación, a las personas que se dediquen al comercio sexual y a las que estén afectadas de males venéreos que constituyan una amenaza para la salud pública".

Entonces, el Código Sanitario reconoce el comercio sexual como una actividad lícita, pero la regula con el objeto de evitar la propagación de enfermedades venéreas que constituyan una amenaza para la comunidad. Junto a la labor fiscalizadora que realizan Carabineros e Investigaciones, cobra relevancia el papel que juega el Servicio de Salud Araucanía y el Programa de Enfermedades de Transmisión Sexual del Hospital Regional, quienes llevan un registro para las trabajadoras sexuales. En la actualidad, dicha unidad controla a unas 300 personas que ejercen la prostitución.

 

 

Las diferencias

 

TRANSEXUAL: hombre o mujer que siente que en realidad es un miembro del sexo opuesto atrapado en un cuerpo equivocado. Los transexuales pueden someterse a una operación de cambio de sexo.

 

TRAVESTI: hombre (algunas veces una mujer) que tiene una fuerte compulsión a vestirse con ropas del sexo opuesto. Para muchos travestis el realizar esto último es necesario para poder gozar la actividad sexual.

 

TRANSFORMISTA: generalmente es un hombre que se viste de mujer para realizar actuaciones artísticas o ejercer el comercio sexual, y que durante el día vive como un hombre normal.

Las peligrosas noches travestis de Temuco

Cuando el sexo es comercio y cuando la condición humana es vista como "degradada", los travestis asumen su responsabilidad y piden ser reconocidos y no molestados, aunque la sociedad los mantenga en la periferia misma del respeto público

Despreciados por la mayoria y buscados sólo por el placer de unos pocos, los travestis como este perduran en las noches del comercio sexual en Temuco

En esa noche gélida logramos conversar con "La Miguelina", un travesti que se convertido en una verdadera leyenda de las noches temuquenses, y en torno a quién se han creado diversas historias.

Con su vestido rojo ajustado, sus pestañas bien pintadas y un maquillaje perfecto, regresó a las calles de Temuco tras permanecer desaparecida por más de tres años.

Moviendo sus caderas, y una pequeña cartera que en su interior lleva un lápiz labial, un espejo, y unos preservativos, recorre las calles como si fuera una pasarela en medio del mejor desfile de modas. Con gestos netamente femeninos, se reconoce como un travesti de tomo y lomo. "A diferencia de otros, yo soy así durante las 24 horas del día", sentencia mientras se acomoda uno de sus aros.

A los 12 años se dio cuenta que era diferente a sus hermanos, a los 14 se vistió como mujer, y a los 17 años comenzó a ejercer el comercio sexual callejero. "Desde que nací soy travesti, porque tengo 200% de hormonas femeninas", precisa. Esta "mujer" sueña con tener una casa para instalar una oficina de Traveschile, y velar por los derechos de sus pares, los que a su juicio han sido demasiado pisoteados. "Nosotros trabajamos en esto porque la sociedad jamás nos dará un trabajo más decente que éste, porque a los homosexuales la sociedad los mira como cualquier cosa, y no como seres humanos. Ser travesti no es ser una lacra".

Lo primero que quiso aclarar en esta entrevista es que no está muerta, como lo señalaba una versión que sostenía que había sido asesinada de una puñalada en el Centro de Cumplimiento Penitenciario de Temuco. También precisó que no tiene Sida como se rumorea, y que regresó a las calles para hacer lo que mejor sabe, satisfacer a sus decenas de clientes que la pasan a buscar en sus vehículos. A veces para tener relaciones, tomarse un trago, o conversar hasta altas horas de la noche. "Algunos me pagan para que conversemos, para que les baile, porque la gente se siente sola, pese a que hoy hay de todo para comunicarse, eso me llama la atención".

Trabaja todos los días, menos los domingos que se los dedica a Dios. "Yo soy cristiana, y me gusta escuchar alabanzas", afirma.

 

 

EL REGRESO

 

- ¿Qué crítica le harías a la sociedad?

"No quiero que la sociedad siga denigrando más a las chicas. No se dan cuenta que muchas lo hacen por necesidad. La mayoría tienen poco estudio, y es muy difícil que encuentren un buen trabajo".

 

- ¿Tienes algún sueño que te gustaría cumplir?

"Me gustaría que todos los travestis y los homosexuales nos uniéramos, que no hagamos la diferencia entre gay y travestis, porque somos todos iguales. Me gustaría tener una oficina de Traveschile acá para defender nuestros derechos.

 

- ¿Cómo se portan los funcionarios de Carabineros e Investigaciones?

"Bien, la policía no nos molesta, pasan por acá, nos saludan, nos piden el carné de Sanidad, y luego se retiran. Nosotros no hacemos escándalos, no molestamos a nadie, trabajamos porque es el único medio de subsistencia".

 

- ¿Te sientes una mujer en un cuerpo de hombre?

"Sí, soy una mujer atrapada en un cuerpo de hombre".

 

- ¿Cómo asume tu familia esta condición?

"Mira. Mi familia siempre se sintió orgullosa de cómo yo soy, nunca tuvimos problemas, al contrario, siempre fui una niña muy mimada, todo lo que quería me lo daban, Y si yo estoy en esto fue porque me gustó independizarme, siempre me gustó tener mi dinero, nadie va a contratar en una oficina a un travesti".

 

- ¿Te sientes aceptada o querida por la gente?

"Mira. Que la gente me acepte o no me acepte, me da la misma. No quiero ser famosa para que la gente me distinga en la calle. El otro día me puse un vestido apretado y fui a comprar a la feria, los hombres me decían: que bueno verte en libertad Miguelina".

 

- ¿Le tienes miedo al Sida?

"No le tengo miedo al Sida, pero si le tengo respeto. Si alguna vez yo llegara a tener Sida, voy a dar la cara. No me voy a esconder, pero gracias a Dios no lo tengo, y hay gente muy mal intencionada que echó a correr el rumor de que yo tenía esa enfermedad, lo que es totalmente falso".

 

 

DE NOCHE

 

Las calles de la capital de La Araucanía comienzan a adquirir vida. El reloj marca las 22 horas y desde la Avenida Caupolicán se alcanzan a divisar las luces de los focos de una discoteca ubicada a la salida norte de Temuco, recordando a los noctámbulos que es sábado y que todo está listo para una noche más de diversión.

Jóvenes y adultos, a pie o movilizados, se desplazan por las principales arterias de la ciudad en busca de un pub, discoteca y night club para pasar un buen rato. Sin embargo, muchos desconocen que a pocas metros de la Plaza Teodoro Schmidt, un grupo de no más de cinco jóvenes vestidos de mujer, se instalan todas las noches en ese lugar para comercializar su cuerpo y ganar algo de dinero.

Luciendo llamativos trajes -abrigos de piel algunos, otros diminutas faldas, tacos y coloridas pelucas- intentan seducir a los conductores que transitan por el sector; otros, simplemente, esperan a sus clientes, "para salvar la noche".

En una recorrido nocturno, este medio pudo comprobar que efectivamente no son más de 25 los travestis, conocidos en este ambiente, que se instalan en distintos puntos de la capital de La Araucanía, con la finalidad de ofrecer sus "atributos", sólo -como ellos mismos sostienen- a exclusivos clientes.

Después de dar un par de vueltas por el centro de la ciudad, logramos conversar con un joven de 23 años, quien lleva tres años ejerciendo el oficio de la prostitución como travesti. Nos recalca que lo tratemos con delicadeza, como una dama, porque "soy una mujer, pero en cuerpo de hombre".

Reconoce que su inclinación por los hombres se inició desde pequeño, pero recién a los 12 años se atrevió a reconocerlo públicamente. "En un principio no fue fácil, sobre todo para mi padre. Nadie entendía lo que me estaba sucediendo, hasta que di la cara y le dije a mi familia que me sentía una mujer, que pensaba como mujer y que mi debilidad eran los machos", nos cuenta con algo de picardía.

A los 18 años, este joven -a quien lo vamos a identificar como Laura- comenzó a maquilarse y a vestirse de mujer, asumiendo abiertamente su condición de travesti. Pero fue precisamente su pareja, quien le enseñó algunos secretos del oficio, los cuales utiliza en la actualidad con sus clientes para obtener dividendos. "En la calle uno aprende muchas cosas, cómo tratar al cliente y darle en el gusto...Lo más complicado es cuando el cliente no es del gusto de una. Hay compañeras que van a todas con tal de ganarse un par de pesos, yo soy un poco más exclusiva, si el tipo no me gusta, simplemente le dijo que no, aunque me ofrezca un buen turro de plata", advierte.

 

 

SEXO "EXPRESS"

 

El famoso "sexo express", es una de las modalidades más utilizadas por los travestis en Temuco. Se trata de mantener en un tiempo prudente una relación oral con el cliente, a cambio de 5 mil pesos. Se le denomina de esta forma, porque las "damas" suben al móvil de su acompañante y tras un breve diálogo, inician el acto sexual que no se extiende más allá de 10 minutos...Reciben el dinero y listo.

"El 80 por ciento de los clientes -quienes en su mayoría son heterosexuales- se conforma con una chupadita. La mayoría prefiere pagar, porque no logran el mismo placer con sus parejas. Es más, hay quienes que reconocen abiertamente que nunca han logrado convencer a sus mujeres para que les hagan el lavado de cabeza...A nosotras no da lo mismo, estamos aquí para darles la mejor atención a nuestros clientes...", reconoce con humor Laura.

Ahora si el cliente requiere permanecer más tiempo con la "dama", propone un lugar físico, establece la cantidad de horas que desea estar acompañado y cancela el servicio. Eso sí, la suma puede variar entre 15 hasta 90 mil pesos, dependiendo de cuáles sean sus fantasías.

Pero en este oficio, considerados por muchos como el más antiguo del mundo, no todo es color de rosa. Laura aún recuerda con bastante temor, la noche que estuvo a punto de perder la vida, cuando uno de sus enamorados la amenazó con un cuchillo e intentó asaltarla. "Estábamos en un motel a la salida sur de Temuco. Todo iba bien, acabábamos de regalonear...Yo estaba vistiéndome para retirarme del lugar, cuando este maldito sacó un cuchillo y me lo puso en el cuello, obligándome a que le entregara todo el dinero que llevaba en la cartera. Traté de calmarlo pero no hubo caso. En medio del forcejeo, el desgraciado me pasó a cortar el cuello y me dejó una profunda herida en la mano. Por suerte, logré zafarme de él y escapar.

Fue el susto de mi vida", relató Marcela, quien desde aquella noche, trabaja con un taxista "amigo", quien la va a buscar cada vez que se pierde en uno de los tantos moteles de la ciudad.

 

 

MUJERES EN CUERPO DE HJOMBRES

 

Son cerca de las cero horas del jueves y nos trasladamos al corazón del centro temuquense para conocer de cerca a aquellas mujeres prisioneras en cuerpos de hombres, que circulan por las calles ejerciendo el comercio sexual. Con una temperatura bajo cero, y una espesa neblina que poco a poco comienza a cubrir la ciudad, llegamos hasta calle Vicuña Mackenna, frente a la Plaza Teodoro Schmidt para iniciar un diálogo honesto con travestis, transexuales y transformistas que ejercen el oficio más viejo del mundo bajo la oscuridad de la noche.

"No queremos hablar con los periodistas, porque cada vez que salimos en la prensa nos llevan presas", dice una del grupo que se muestra hostil al identificarnos como reporteros.

Un cigarrillo sirve para calmar los ánimos e instaurar una conversación donde pudimos conocer de cerca aquella realidad oculta, que muchas veces subyace al lápiz labial, el rimel y aquel vestido colorido que busca satisfacer el boyerismo de conductores que pasan en sus modernos automóviles.

En la capital regional hay cerca de 25 travestis que ejercen el comercio sexual en las diferentes plazas de Temuco, y que en una noche pueden ganar jugosas cifras practicando lo que denominan "sexo exprés".

Saben que la calle es peligrosa, pero también -dicen- "lo es esta sociedad machista e hipócrita, que las discrimina por ejercer el comercio sexual y satisfacer a los dueños de casa que el día domingo van a la iglesia, y que utilizan corbata para aparentar ser señores de bien".

Las agresiones van desde golpizas propinadas por los llamados "Skinhead" o cabezas rapadas, que hace unos meses dejaron huella al pasar por la capital regional, hasta insultos y abandonos en sitios eriazos apartados del sector urbano de la ciudad.

La mayoría sueña con juntar dinero y dejar las calles; otros más visionarios pretenden viajar a Santiago para someterse a una operación y ponerse silicona en los pechos, "sólo con la idea de mejorar el producto", agrega uno de los entrevistados esbozando una sonrisa.

 

 

LA PIERNA

 

Sentados en una vitrina y apoyados en una cortina metálica, algunos travestis, quienes comparten escenario con algunas trabajadoras sexuales, relatan historias donde la realidad supera la ficción, mientras de sus bocas pintadas sale una bocanada de humo que se confunde con la niebla.

Como en aquella ocasión donde un cliente estacionó el vehículo en busca de una prestación o servicio, para luego trasladarse a un motel de la capital regional. Todo estaba bien hasta que el cliente apagó la luz se metió a la cama. En ese momento el travesti se dio cuenta que el conductor del automóvil era discapacitado y tenía sólo una pierna. Asustado, el trabajador sexual se levantó, prendió la luz, y se dio cuenta que la pierna ortopédica estaba afirmada en el velador.

Pasadas las cero horas se acerca una camioneta, y algunos de los "trabajadores sexuales" comienzan a caminar en dirección a ella, moviendo la minúscula cartera. Nos quedamos inmóviles al observar que se trata de funcionario público -de quien guardaremos su identidad- quien solicita un servicio, para luego acelerar el vehículo desapareciendo bajo la niebla y la oscuridad de la noche.

Cada día los travestis deben lidiar con los peligros que implica trabajar en comercio sexual callejero, pero sin duda, uno de los peores tiene que ver con las drogas, como la cocaína y el alcohol, que deben consumir para satisfacer al cliente, y convertirse inexorablemente en adictos.

En ocasiones -relatan- hasta allí llegan pastores evangélicos o personas ligadas a la iglesia católica, quienes intentan redimirlos y sacarlos de las calles. "Eso suena bonito, se escucha lindo, pero nosotras estamos aquí porque es la única forma de sobrevivir, nadie le va a dar trabajo a un travesti".

El Sida es un tema que también se conversa en aquella sala de espera improvisada que es la calle. Las "niñas" no tienen pelos en la lengua para criticar que en la región no hay ninguna institución que se preocupe de entregarles preservativos. "Nosotros debemos poner los condones para los clientes, y gran parte del dinero se nos va en comprarlos, el Servicio de Salud debería preocuparse de aquello", enfatizan.

Las mujeres de las voces roncas continúan conversando de todo para acortar la helada noche, sin olvidarse de esa mirada y postura coqueta, con la cartera en la mano, pensando que en cualquier momento llegará el cliente que les "salvará" la noche.

 

 

BARRIO ROJO

 

"Estamos cansadas de recibir malos tratos. Hay grupos de jóvenes, como los punk o esos cabezas rapadas, que se burlan de nosotras, nos insultan, nos agreden y para colmo no nos dejan trabajar. No entienden que nuestra pega es como cualquier otra, y no lo quieren aceptar", nos cuenta molesto Nicole, un joven de 23 años, quien desde el '99 se dedica al comercio sexual.

El como otros travestis -que de acuerdo a los antecedentes recogidos no son más de 25 que deambulan de noche por el centro de la ciudad- están cansados de ser humillados y sufrir agresiones, incluso algunos han recibido amenazas de muerte por parte de un grupo de jóvenes que se reúne en las noches a beber en la plaza Teodoro Schmidt.

"Una noche estaba esperando a un cliente en el paradero de calle Prat con Mackenna y en eso aparecieron alrededor de 8 tipos que comenzaron a insultarme. Luego me lanzaron al suelo y me patearon hasta que se cansaron. Uno de ellos, mientras me pegaba, me dijo que no permitirán que "maricas" contaminen las calles de Temuco".

El joven recordó que durante el tiempo que lleva trabajando en ese sector ha sido, en tres oportunidades, víctima de agresiones por parte de un grupo de adolescentes, quienes -según dijo- portan elementos contundentes, como palos y cadenas, para intimidar a las prostitutas, gays y travestis que deambulan por diferentes sectores de Temuco durante la noche.

 

 

DIVIDIDOS

 

Frente a la problemática que los afecta, la mayoría de los travestis está de acuerdo con contar con un lugar establecido, una especie de "Barrio Rojo", para poder ejercer sin dificultades su trabajo. Sin embargo, hay otros que no están de acuerdo con la idea, porque consideran que espantaría a sus clientes. "Estoy segura que si nos ubican a todas en un mismo sector, varios clientes dejarían de visitarnos por miedo a ser sorprendidos frecuentando el lugar. Para nosotros nos resulta más lucrativo trabajar en distintos puntos de la ciudad, porque tenemos la oportunidad de desplazarnos y abordar más clandestinamente a los clientes en cualquier sector", sostiene uno de los jóvenes.

Los sectores más frecuentados por los travestis son la plaza Teodoro Schimdt, la plaza Recabarren -a metros del Regimiento Tucapel- y por supuesto la plaza de Armas, situación que por lo demás tiene muy intranquilos y molestos a sus vecinos.

La pugna por un "Barrio Rojo" tiene divididos a los travestis de Temuco, quienes, pese a todo, están esperanzados en el tema de las agresiones se solucione a futuro, para que puedan ejercer libremente su oficio, sin exponer a diario sus vidas.

 

 

CARABINEROS

 

En las redadas realizadas por Carabineros de la Prefectura Cautín, y del país, los efectivos detienen a los travestis por infracción al artículo 373 del Código Penal.

Dicho artículo sostiene: "los que de cualquier modo ofendieren el pudor o las buenas costumbres con hechos de grave escándalo o trascendencia, no comprendidos expresamente en otros artículos de este Código, sufrirán la pena de reclusión menor en sus grados mínimo a medio.

A la mayoría -dicen- no se les acepta el pago de una multa de $5.000 pesos como a las trabajadoras sexuales mujeres, lo que deja en evidencia la discriminación de la que son víctima. El jefe policial de la Segunda Comisaría de Carabineros Temuco, mayor Christián Llévenes, afirma que la mayoría de los controles que se realiza tienen como propósito que los travestis y trabajadoras sexuales tengan sus controles de sanidad al día.

Si bien el mayor de Carabineros asevera que la institución no duda en aplicar la ley cuando se debe aplicar, confiesa que hay más tolerancia frente a estos temas. "Pero es porque también la sociedad está más tolerante, y ante esta evolución social no podemos quedarnos atrás".

"Hace 10 años ver a alguien vestido de mujer transitando por la calle era un escándalo, pero ahora no lo es, y tampoco es un delito", sostiene.

Cabe consignar que el personal policial debe leerle sus derechos a cualquier persona que sea detenida, debe comunicarle que si no tiene un abogado el Estado se lo proporciona. Luego debe quedar a disposición de un fiscal del Ministerio Público, quien tiene la facultad de decidir si lo pone a disposición del juzgado de Garantía para la audiencia de control de la detención.




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