18/04/2004

Intercambio de saberes y sabores

Platos originales, con productos naturales de la zona, fueron creados para la muestra gastronómica celebrada en el Cerro Ñielol.

 

"Sin semillas no habría vida". Esa frase resume la razón de ser de un proyecto cultural que ha vuelto la mirada y el interés contemporáneo hacia los cultivos naturales de La Araucanía, con atractivos resultados para la "alta cocina" y la conservación de la biodiversidad.

Precisamente esa iniciativa volvió a dar "frutos" esta semana en el "Evento Gastronómico 2004" celebrado en el restaurante Cumbre del Ñielol, ubicado junto al mirador del cerro temuquense, en el que se unieron los saberes de la organización de Curadoras de Semillas y de los chef del capítulo regional del Club Internacional "Les Toques Blanches".

"Semillas de vida: Identidad y Soberanía de los Pueblos" se denomina el proyecto que cobijó el evento gastronómico, que desde 1996 ha trabajado por identificar, organizar y apoyar a las personas "curadoras", cuidadoras o custodias de semillas y plantas comestibles de la zona, con la finalidad de conservar nuestra biodiversidad.

 

BIODIVERSIDAD

 

Según informó Isolde Pérez, coordinadora del proyecto de biodiversidad y de las curadoras, que respalda el Centro de Educación y Tecnología para el Desarrollo del Sur (Cet Sur), lo que comenzó como un estudio ha evolucionado a un trabajo de seguimiento y generación de intercambio de conocimientos, entre mapuches, campesinos (as) y expertos en cocina (especialmente en últimos tres años). "De esta experiencia -dijo- nació algo no previsto, que fue la creación de nuevos platos sobre la base de muchos productos que no están en el mercado y que las curadoras mantienen en sus espacios".

Personas de la Octava y Novena regiones que se han comprometido e identificado como "Cuidadoras de Semillas", trabajaron codo a codo con los chef Peter Thoman de Concepción, Pablo Gálvez del Hotel del Lago (Pucón) y Rodrigo Jofré del Villarrica Park Lake, para la preparación de la reciente muestra gastronómica del Ñielol, donde hubo comida tradicional campesina-mapuche y platos originales que ya son incorporados a los menús de la alta cocina regional.

 

VALORACIONES CULTURALES

 

Nadie quiso perderse el probar los platos tradicionales y de alta cocina en la reciente muestra.

 

Cereales, hortalizas, frutas y hierbas medicinales, se fundieron en el menú. La quinoa, la mutilla, la mosqueta, piñones, harina tostada, papas meñarki, charqui, avellanas, huevos azules, entre otros tantos productos naturales fueron empleados para tentar los paladares.

Sobre esta experiencia de sabores y saberes, la curadora Eris Coronado, del sector Boyeco, comentó que aquí se dio un espíritu generoso y valoró el beneficio mutuo que trajo consigo la actividad. "Desde que los chef vinieron a esta zona a aprender de la cocina mapuche-campesina -recordó- se entusiasmaron con nuestro trabajo, volvieron al año siguiente y ahora ya trabajamos en forma mixta (...) Aquí hay intercambio de saberes, recetas y, por supuesto, de los secretos culinarios que están en nuestras mentes".

Zunilda Lepín, de Temuco, precisó que las personas curadoras son reconocibles. "Uno siempre anda viendo las plantas, armándose de semillas, cuidando los cultivos y compartiendo con otras personas con iguales intereses".

 

CHEF

 

Desde el punto de vista de los chef, Rodrigo Jofré, del Villarrica Park Lake, expresó que el intercambio cultural es grande. "Esta experiencia ha permitido descubrir los productos de la región para poder potenciarlos y dar identidad a la cocina regional, y de esta forma hacer una diferencia con el resto de las ciudades y países (...) Descubrir los productos, cuidarlos como los cuidan las curadoras y poder trabajar con ellos es una suerte, una satisfacción para nosotros".

 

Texto: Eduardo Henríquez O.

Fotos: Marcelo Larenas.




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