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Cuba
 Camilo Salvo |
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Escribe Camilo Salvo La sociedad chilena tiene una postura ambivalente respecto de lo que ocurre en Cuba, y con razón. Hay un sector importante de nosotros que creció y se desarrolló con la gesta heroica del Granma, de la Sierra Maestra y que valoró en su tiempo el aporte antiimperialista de la revolución cubana. Es natural que así sea, los logros en el deporte, en la salud, educación, cultura, la solidaridad internacionalista practicada por Cuba han influido poderosamente para que el amor no muera. No cabe duda que somos conscientes de los errores cometidos, los que sólo debe juzgar el pueblo cubano. A lo mejor en la crítica nunca nadie ha dimensionado en toda su magnitud la gravedad del bloqueo impuesto unilateralmente por EE.UU. Al derechista, reaccionario y cavernícola que ya me está motejando de comunista le recuerdo que don Jorge Alessandri, Presidente democrático de Chile, único de la derecha en 60 años, fue contrario al bloqueo y a la ruptura de relaciones. Como siempre y contra la comunidad internacional, EE.UU. impuso el bloqueo que dura ya 40 años. A lo mejor el alineamiento de Cuba con la URSS habría sido diferente sin el bloqueo. Interesados en el respeto a los derechos humanos en Cuba, lo que me preocupa es que hemos olvidado una situación horrorosa respecto de la cual nadie puede permanecer indiferente. El Gobierno de Bush en un territorio que pertenece a Cuba, en el enclave de Guantánamo, tiene un campo de concentración donde viven y mueren miles de prisioneros afganos y de otros países, que no están sujetos a ninguna ley ni tratado. Ello es una flagrante violación a las normas sobre el trato a prisioneros que establece la Convención de Ginebra; es un atentado contra los derechos humanos al recluir en una cárcel isla a personas aislándolas de su medio e impidiéndoles todo contacto con sus familiares; y es un insulto a la Comunidad Internacional que ve impávida como en el siglo XXI siguen los campos de concentración del nazismo. Sería importante que los que tanto luchamos en todas partes por el respeto a nuestra dignidad hagamos algo. Nuestros diputados deberían pedir visa a Cuba y también autorización para visitar Guantánamo y poner término a ese delito internacional.
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