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Pedofilia: un peligro latente
 "Una de las conductas que permite que estos pedófilos abusen de nuestros niños es el silencio, el callar sólo perpetúa el abuso y lo valida. Debemos romper el silencio, enseñarle a los niños a ejercer su derecho a expresarse", afirma la abogada Genoveva Gutiérrez. |
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"Basta que usted se pegue una vuelta por la plaza Teodoro Schmidt o por la Aníbal Pinto, para darse cuanta que durante la noche andan sujetos en lujosos vehículos buscando menores para invitarlos a comer y después llevárselos para quién sabe dónde", relata un detective privado, cuya identidad mantendremos en reserva por razones obvias. Un hecho que revela el impune accionar de pedófilos en la capital de La Araucanía. Práctica conocida hoy por el país debido a las aberrantes orgías practicadas por el empresario Claudio Spiniack y sus secuaces, quien fue aprehendido por efectivos de la Sip de la Región Metropolitana. AL ACECHO Los antecedentes entregados por el ex policía sostienen que hace dos años la Sip de Carabineros descubrió que una pareja temuquense preparaba todas las noches su lujoso automóvil y luego se trasladaba hasta el centro, donde recogía a dos hermanitas que deambulaban por las calles sin rumbo, para invitarlas a su casa ubicada en un sector residencial, donde las pequeñas eran bañadas y luego sometidas a brutales ultrajes por el matrimonio, a cambio de unos pesos. La pedofilia es un concepto y no un delito. Este se define como un trastorno psiquiátrico de las personas, cuyas fantasías, deseos y actividades sexuales se dirigen hacia los niños y que presentan pensamientos obsesivos constantes que no controlan, son personas a quienes generalmente les interesa sólo su bienestar y no consideran a los demás. Bajo esta definición se encuentran conductas que constituyen hechos delictivos como el abuso sexual, la violación, el estupro, involucrar a menores en situaciones sexuales o pornográficas, que tienen sus determinadas penas para los autores, las que fueron aumentadas en el proyecto de ley que hace unos días fue aprobado por el Senado. El pedófilo comete uno de estos delitos cuando involucra a un niño en prácticas sexuales que el menor desconoce y que no puede consentir. Estas pueden ser caricias eróticas, besos eróticos, penetración oral, anal, vaginal, convertirse en testigo de actividades sexuales de adultos y pornografía infantil. Estas prácticas se dan en un contexto abusivo hacia los niños, en donde las relaciones de poder-sumisión son la regla y donde los más débiles son utilizados para las acciones vejatorias más increíbles. ¿Cómo llega una persona a ser pedófilo? Es un tema complejo y de amplio debate, se habla de causas biológicas, psicológicas, lo que claramente se ha detectado en los pedófilos es una historia de vida en donde sus derechos no han sido considerados, muchas veces maltratados y abusados también, o bien sobrecompensados, se les ha entregado todo a costa de los derechos de otros. El pedófilo sabe ganarse la confianza, son personas que buscan estar en compañía de niños y ganan su afecto con regalos. Necesitan ser queridos por sus obsequios y no por lo que son, además buscan estar a solas con los niños. EN TEMUCO Los pedófilos muchas veces están más cerca de lo que se cree. Es un peligro latente, porque nadie sabe qué se esconde tras una mirada y una sonrisa afable. La capital regional no es la excepción, es por eso que desde hace unos años la Municipalidad de Temuco cuenta con la Oficina de Protección de Derechos de la Infancia (OPD), dependiente de la Oficina de Seguridad Ciudadana, que deriva estas denuncias, apoyando psicológica, legal y socialmente a las familias y a los niños víctimas de la pedofilia. La abogada de la OPD de Temuco, Genoveva Gutiérrez, enfatiza que "como sociedad, no podemos permitir que sigan formándose más pedófilos y mucho menos que estas personas dañen a los niños. El respeto de los derechos de nuestros menores y la comprensión que ellos tengan de todos sus derechos nos permitirá detectar el abuso sexual. Necesitamos leyes y una conducta ciudadana que vele por el cuidado de nuestros menores, respetando todos sus derechos". La profesional asevera que hay señales que nos muestran que un niño puede estar siendo víctima de un pedófilo. "Si el niño lo dice, hay que creerle y denunciar, después los profesionales podrán determinar si su relato es verídico y cómo se le puede ayudar. Estar atento a los cambios exagerados en la conducta del menor, si se ve muy temeroso, si le tiene miedo a una persona en particular, o a todos los adultos. Si el niño dibuja, inventa historias con claro contenido sexual, o amenaza a otros menores al jugar, podemos estar frente a un niño víctima de algún delito sexual". La especialista sostiene que "una de las conductas que permite que estos pedófilos abusen de nuestros niños es el silencio, el callar sólo perpetúa el abuso y lo valida. Debemos romper el silencio, enseñarle a los niños a ejercer su derecho a expresarse". TEXTOS: ROBERTO NEIRA TONK FOTO: OSCAR RAVANAL
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