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El pavimento avanza
hasta el cielo
 Una imagen insólita. El pavimento se eleva por sobre las copas de las araucarias. |
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"Lo bueno es que con esto tenemos pega, por lo menos hasta abril, porque aquí en Lonquimay no hay trabajo para nadie", dice un trabajador de la constructora a cargo de las obras. A más de mil 500 metros sobre el nivel del mar, el viento sopla con fuerza insólita, muchas veces, a más de 100 kilómetros por hora. Asomarse al borde de la escarpa levantada a fuerza de miles de toneladas de material en la ladera poniente de Los Andes y mantenerse, siquiera, en pie es toda una hazaña. Y es en medio de estas difíciles condiciones -viento, frío y lluvia- que avanzan las obras de pavimentación de los 14 kilómetros que faltan en el paso Pino Hachado. Los trabajos demandaron una inversión de cuatro mil 91 millones de pesos y está previsto que concluyan el 9 de diciembre de este año. "Es muy difícil avanzar aquí. Ahora está todo parado, porque con la lluvia no se puede trabajar. El agua se infiltra hasta las bases y hay que esperar que oree el asfalto para poder seguir trabajando", agrega otro técnico de Talcahuano, bastante afectado. Pero apenas amaina el agua, hombres y máquinas vuelven a sus faenas. Avanzan en las soleras, obras menores, lo que sea. Queda poco tiempo bueno y lo saben. Las obras debieran concluir el 15 de abril para ser retomadas en primavera. Pero el paso Pino Hachado está casi totalmente pavimentado. Sólo queda un tramo de tres kilómetros por asfaltar y en el resto, las obras menores -soleras, pinturas, señalética, desagües- están todavía a medio instalar en varios tramos. El avance es notable.
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